viernes, 6 de diciembre de 2013

La importancia de las traducciones juradas

Los traductores jurados son los encargados de certificar, mediante un documento oficial, la validez de una traducción de forma que tenga el mismo valor que el escrito original. Las instituciones públicas, como ministerios, universidades, hospitales etc., son las que más demandan los servicios de traductores jurados y, según los últimos estudios, esta demanda cada vez es mayor.

Ser traductor jurado es una profesión difícil, no nos vamos a engañar, requiere de una formación muy especializada y constante, pero el reto profesional es apasionante para cualquier traductor.

Para que una traducción jurada tenga validez, según el Reglamento de la Oficina de Interpretación de Lenguas, se establece que los traductores jurados emplearán “la fórmula que a tal efecto se dicte en la orden de desarrollo” del Real Decreto 2002/2009 de 23 de diciembre. Así, en la fórmula de certificación obligatoria deberán aparecer el nombre y los apellidos del traductor jurado, el idioma al que realiza la traducción, la lengua de origen del documento, el lugar, la fecha, la firma y el sello.

Este organismo también establece que en la orden de desarrollo del Real Decreto 2002/ 2009 se ha de indicar “la forma y contenido exacto del sello”. Pero hasta que se publique dicha reglamentación, el contenido del sello seguirá regulado de conformidad con el apartado 6 del artículo 7 de la Orden de 8 de febrero de 1996, en la que se especifica que deben figurar únicamente el nombre del traductor jurado, su dirección, su número de teléfono, su número de fax y el idioma o idiomas de los que es traductor jurado.

Con respecto al sello, ya el apartado 6 del artículo 7 de la Orden del 8 de febrero de 1996 indica que no puede añadirse “ninguna otra mención ni símbolo”, pero a lo largo del resto del documento hay algunos traductores jurados que sí añaden otros datos. Entre esos otros datos se pueden encontrar el número de páginas que tiene la traducción, si la traducción se ha realizado a partir de un documento original o una copia, si se trata de una copia compulsada o si es un documento transmitido por fax.

Asimismo, algunos traductores jurados adjuntan una fotocopia sellada del documento a partir del cual han realizado la traducción, incorporando así este documento a la certificación. En cuanto al precio de las traducciones juradas, los traductores jurados tienen libertad para elegir sus honorarios. Lo más habitual es que se cobre por palabra, ya sea según el número de palabras del documento original o según el número de palabras obtenidas en el texto de destino.

Los precios también pueden variar según el contexto en que solicitamos los servicios de un traductor jurado, ya que no nos cobrará lo mismo si tiene que trabajar un fin de semana o festivo o si el texto a traducir supone una dedicación mayor de lo habitual, o si se trata de un texto muy complejo o largo. Todos estos condicionantes pueden provocar variaciones en el presupuesto que recibamos.

Fuente: denoticias

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