lunes, 24 de marzo de 2014

Vicente Blasco Ibáñez, un supuesto traductor fantasma

Inmaculada Serón es profesora de Traducción Especializada en la Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla, y ha realizado un trabajo de investigación sobre traducciones de obras literarias a finales del siglo XIX alcanzando la conclusión de que Vicente Blasco Ibáñez realizó un plagio de traducciones de obras de Shakespeare y Aristófanes.

Después de cuatro años de ardua investigación, Inmaculada Serón ha llegado a esta conclusión puesto que, según parece, Blasco Ibáñez firmaba con un pseudónimo haciéndose llamar R. Martínez Lafuente que fue quien firmó las traducciones de la editorial valenciana Prometeo. Además de algunas obras de Shakespeare supuestamente se plagiaron otras 11 comedias de Aristófanes que Prometeo publicó en tres tomos en 1916 firmadas por el misterioso personaje.

"Estoy preparando los ‘Dramas completos de Shakespeare con prólogo de Víctor Hugo’. Solo existen en castellano colecciones de dramas escogidos. Todas las ediciones son incompletas, lo mismo caras que baratas (…). La primera edición española completa será la nuestra (…). Shakespeare escribió 36 y nosotros publicaremos todos (...). Esta será una obra que se venderá siempre: algo que acredita a una casa. Debemos dar golpes así”. Vicente Blasco Ibáñez escribía estas palabras desde París el 3 de mayo de 1916 a Francisco Sempere y Fernando Llorca, sus socios en Prometeo.

Entre 1917 y 1918, Prometeo publicó Shakespeare. Obras completas. Doce tomos que contienen 35 de las 37 obras del dramaturgo inglés traducidas por R. Martínez Lafuente, alguien a quien los investigadores han dedicado muchas horas de estudio sin saber nada de él.

Inmaculada Serón se topó con este supuesto embrollo por casualidad mientras escribía su tesis sobre las traducciones al español de la obra Twelfth night, de Shakespeare, un trabajo que le ha llevado también a localizar una versión inédita de Hamlet del poeta León Felipe.

Para concluir, Inmaculada Serón asegura que Martínez Lafuente no existió y que Vicente Blasco Ibáñez, el autor de Sangre y arena, y también activo político republicano, estaba empeñado en realizar ediciones baratas asequibles para las clases populares. Además de todas las obras del polifacético novelista, publicaron obras de los autores clásicos. Quizá ese fuera el motivo por el que se prestó a realizar estas supuestas traducciones plagiadas.

Imagen crédito: Paco Fuentes

Fuente: El País

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